Todo esto podría ser mentira, pero para mí es bastante cierto. Solemos confundir teoría y práctica. Cuando buscamos pareja o buscamos amigos, a veces buscamos lo mismo, amor. Y nos confundimos cuando hay una teoría previa, una búsqueda premeditada. Es lógico que cuando nos queremos acercar a alguien para compartir nuestro tiempo con esa persona, busquemos a gente que tenga gustos similares a los nuestros, la misma estética, escuche la misma música, vea lo mismo en el cine, mismas aficiones, etc. Sin embargo, creo que esa fórmula es errónea. Creo que hay cosas mucho más importantes que nos pueden hacer disfrutar de la compañía de una persona y también aborrecerla. He visto casos de supuestos amigos que acaban fatal pese a tenerlo todo en común. He conocido a mucha gente que tiene exactamente los mismos gustos que yo y sin embargo no los soporto. Tanto en el amor como en el amistad creo que hay aspectos más importantes: tener caracteres afines, tener química, comprenderse, etc. Además, si te cierras a solo conocer gente que comparta tus gustos, te estás cerrando muchísimas puertas, no solo en cuanto a conocer a nuevas personas diferentes, sino en conocer otros mundos, otras posibilidades, otros gustos. Quizás esa necesidad de buscar alguien igual que nosotros venga de una necesidad de reafirmar lo que somos. Pero para mí esto no es lo importante. A mi chica la amo, tengo química con ella, me divierte, me encanta pasar tiempo a su lado y hacer cosas juntos, encontramos cosas que nos gustan a los dos, probamos cosas nuevas y, sin embargo, somos tan diferentes. Creo que esto resulta muy enriquecedor y ayuda a expandir horizontes. Si miras a tu alrededor seguro que oirás de casos curiosos. Ahí está la frase de los polos opuestos se atraen. No necesariamente opuestos, pero sí creo que hay personas que siendo muy diferentes pueden ser muy compatibles. He conocido a unos concejales en las antípodas ideológicas que se enamoraron. Eso sucede y de nada sirve oponerse a ello, o acabarás tragándote tus palabras.

Creo que mucho más importante que la música que escuchas, el equipo que sigues o el deporte que haces, es que miremos aspectos como: la tolerancia, el respeto, el egoísmo, el racismo, la afabilidad, la honestidad, el genio, la bondad, la maldad, el cariño, ser posesivo, los celos, la capacidad para perdonar, etc.

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