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Comencemos por el principio: el racismo es una falacia. No existen las razas, son un invento de ser humano. A partir de ahí, toda esa argumentación de buscar una raza superior es absurda, carece de base, porque todos somos una única especie y raza. El término de raza se utilizó durante un tiempo en botánica para referirse a subespecies, pero se acabó desestimando por la comunidad científica. Se sigue utilizando por utilidad, comercio o marketing en campos como el de la crianza canina. No obstante, hablar de razas entre humanos, es una falsedad que en la historia algunos han utilizado de manera muy interesada.

En primer lugar, debemos entender que quien ha utilizado esos conceptos siempre se ha ubicado en el escalón de raza superior. Claro. Como los ministros que por unanimidad votan subirse el sueldo a ellos mismos, los blancos inventan las razas, pero solo si ellos son superiores a los demás.

En muchas ocasiones en la historia se ha buscado justificar atrocidades deshumanizando al rival, al que molesta, o al que se interpone al más fuerte, que desea esa tierra o ese recurso natural, o esas mujeres, o esa mano de obra. Incluso al más miserable le cuesta digerir las salvajadas que se ha hecho a otras personas (esclavitud, sometimiento, tortura, asesinato…), por ello tenían que buscar excusas o justificaciones, y la mejor: deshumanizar. Los negros, los indios, los judíos no eran humanos para quienes los masacraban, así podían dormir de noche.

Pues lo siento, amigos, claro que eran humanos, idénticos a vosotros, en todo lo esencial.

La tierra, en su origen, tuvo un solo continente, Pangea. El ser humano nace en África, desde allí se va moviendo por el mundo. Los continentes se separan (por eso encajan como un tetris). Los humanos, distanciados, se van diferenciando en el aspecto como sus idiomas. Se adaptan al clima y en zonas de intenso sol las pieles se pigmentan, las narices se ensanchan, como en las de luz escasa, los ojos y las pieles se aclaran. Eso no hace mejor ni peor al sueco que al congolés. Lo que sí hace peor o mejor a uno es ser un asesino, un maltratador, un egocéntrico, un ignorante, un esclavista…

Un par de anécdotas graciosas sobre alumnos ignorantes:

  1. en una práctica tenían que crear un estado imaginario con sus normas. Un grupo creó un estado totalitario donde se prohibía la entrada a cualquier inmigrante y había pena de muerte. Bien, de los tres integrantes del grupo, dos eran extranjeros. No digo más.
  2. Un alumno en un debate me defendía que los africanos eran más ignorantes, que venían a quitarnos el trabajo a los españoles, etc. Le hice reflexionar sobre que sus genes, como los míos, pueden provenir de África, de ahí su cabello negro y sus ojos negros y su piel oscura. Después supe por qué se indignó tanto por mi comentario. Él mismo sabía que era adoptado, nacido fuera de España, y sus padres rubios y bien blancos.

La ignorancia tiene remedio, si se pone empeño.

No deja de ser irónico que ese defensor de la supremacía blanca, la raza aria, el hombre blanco, fuerte, fornido, alto, fuera un tipo bajito y moreno, al parecer con un solo testículo.

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Es un hecho, por más que les duela a los racistas: todos tenemos un origen común. Y esos que se enorgullecen de su “raza”, la que sea, deben saber que su raza no existe y que, además, somos todos iguales biológicamente.

Lo que deberían preguntarse los racistas es por qué necesitan sentirse mejores que otras personas. ¿De dónde esa necesidad de sentirse más que un africano, un indio, un nativo australiano…? Seguramente de carencias propias. Pues, señores, hay mejores maneras de suplir las carencias.

Y sobre las fronteras y nacionalismos: 1. compren un mapa que no sea político. 2. Busquen las fronteras. 3. Vayan a google earth. 4. Busquen las fronteras por satélite.

No las hay. Las hemos puesto nosotros, para separarnos, nuevamente, unos de otros. Pero, señores, la tierra no es nuestra. La movilidad, el nomadismo, es parte de la esencia del ser humano. Siempre se ha movido buscando la prosperidad o la subsistencia. Si en un territorio no hay posibilidad de subsistir, ¿por qué esa gente no se puede marchar?

Las naciones no han nacido para decir: nosotros somos de este club y tú no, te quedas fuera y no puedes entrar. Ese no es el sentido de una nación. Respeto sentir amor y pertenencia a un territorio, unas costumbres y unas personas, pero, ¿por qué excluir y privar a otras personas de formar parte de ello? Es que no lo entiendo. ¿Por qué esa necesidad de pensar que tu nación es mejor que la del vecino? ¿Cuándo entenderemos que ese amor no es objetivo sino subjetivo? Claro que tu casa es mejor para ti que la del vecino, pero solo porque es tuya.

Me indigno a veces diciendo todo esto que parece de perogrullo. Pero leo y escucho tantísimas sandeces a lo largo del día que me veo en la necesidad de decirlo. Lo siento.

El racismo tiene cura, por suerte: leer, vivir, viajar, ser humilde, amar.

 

 

 

 

 

 

 

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